Lección 6
LA CABEZA DE LA IGLESIA
BIBLICA
Algunos piensan que el éxito en la vida
requiere un mecanismo complicado. No siempre. A veces los animales
más resistentes son aquellos cuyos organismos son más
simples. Por ejemplo, las hormigas, simples criaturas
fisiológicamente, pero son casi indestructibles y habitan en
todas partes de la tierra. Los microbios, algunos de ellos de una
sola célula, son capaces de matar poblaciones enteras. Por
otro lado, algunos organismos más complejos ya han
desaparecido.
SIMPLE Y
DURADERA
La iglesia bíblica es el organismo
espiritual más simple del mundo, pero a pesar de esto, es el
más fuerte e indestructible. Ha pasado por aflicciones
difíciles, siendo "bañada" en sangre y refinada como
oro en el horno de las persecuciones. Aunque civilizaciones aparecen
por un tiempo y luego desaparecen para siempre, la iglesia de Cristo
aún continua, desde hace casi 2.000 años. Bien dijo
Jesús: "Y las puertas del Hades no prevalecerán contra
ella" (Mateo 16:18). Daniel profetizó: "Y en los día de
estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no
será jamás destruido, ni será dejado a otro
pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos,
pero el permanecerá para siempre" (Dan. 2:44).
SOLO CRISO POR
CABEZA
La mayor debilidad de las iglesias creadas por los
hombres se encuentra en sus organizaciones y jerarquías
complicadas. La divina institución que el mismo Jesús
estableció es, verdaderamente, una incorporación
simple. Su gran fuerza consiste en su relación directa con
Cristo, sin nadie en el medio que estorba. Cada iglesia es
responsable directamente a Cristo.
La iglesia bíblica tiene sólo a Cristo por cabeza . Hablando de Jesús, el apóstol Pablo
afirmó: "Y El es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, El
que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para
que en todo tenga la preeminencia: (Colosenses 1:18). Cristo es
soberano en la iglesia y continua en este puesto aunque los hombres
le desprecian, quitándolo y dando su puesto a otros para que
gobiernan su iglesia. Pablo afirmó que Dios: "...operó
en Cristo, resucitándole de entre los muertos y
sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo
principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo
nombre no sólo en este siglo, sino también en el
venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio
por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo,
la plenitud de Aquél que todo lo llena en todo" (Efesios
1:20-23).
Cristo resucitó para ser
cabeza (reinar). Pedro afirmó en el
día de Pentecostés que Dios prometió que
"...levantaría al Cristo para que se sentase en su trono"
(Hech. 2:30) y lo hizo "Señor y Cristo (Hech. 2:36). Sin
embargo, algunas iglesias no permitan que Jesús reine sobre
ellas (Luc. 19:14), sujetándose mejor a presidentes,
concilios, sínodos, asambleas nacionales y a papas como
cabezas, para, así, substituir a Cristo. Estos ratifican leyes
que anulan la ley de Cristo, escriben credos como prueba de fe, para
excluir de su comunión a los creyentes que no concuerdan con
sus opiniones humanos. Los que no juran lealtad a su credo no tienen
permiso para predicar en sus iglesias subscritas.
Cristo es la cabeza de su iglesia. Sus palabras
nos han de juzgar en el día postrero (Juan 12:47-48), no las
decisiones de unos hombres que se reunen cada cien años para
arreglar sus dogmas. El dogma de Cristo no puede ser arreglado nunca.
Cristo dijo: "El cielo y la tierra pasarán, pero
mis palabras no
pasarán" (Mat. 24:35).
Resucitó para nunca más morir, y
como no muere, no tiene necesidad de sucesores (sustitutos). Como el
vive, no hace falta más representantes ni más cabezas
en la tierra. De hecho, ninguna Biblia menciona a otra persona como
cabeza de la iglesia. ¡Por esto, cualquier otra cabeza es un
impostor! El cuerpo de Cristo no puede tener más de una sola
cabeza, Aquél que la compró con Su preciosa sangre
(Efesios 1:22-23 y 5:23).
Algunos afirman que Cristo no dejaría a su
iglesia sin un guía que siempre evitaría que la iglesia cayera en el
error. Sería muy bueno que hubiera una persona aquí en
la tierra a quien pudiéramos contar para resolver cualquier
problema doctrinal o corregir cualquier práctica equivocado.
Pero como ninguno tiene, ni ha tenido, la capacidad de sustituir a
Cristo, este guía ficticioso sólo existe.
LA INCAPACIDAD DEL PAPA
Y OTROS
Muchos se presentan como cabezas para dirigir la
iglesia de Cristo, pero ninguno convence. Empezamos por la
Iglesia Católica
Romana que presenta a los supuestos
sucesores de Pedro como obispos universales para gobernar a todas las
iglesias por todo el mundo. ¿Será verdad que estos son
los hombres que representan en la tierra a Cristo? Solo citamos dos
casos para probar con la historia que no es cierto.
El papa Ubano VIII guió la iglesia al error
en 1633 cuando interpretó a Josué 10:13 de manera
equivocada, de que el sol da vuelta a la tierra, y por lo tanto,
excomulgó con furia al astrónomo Galileo, que por razones
científicas, insistió en apoyar la teoría de
Copérnico, que era la tierra que daba vuelta al sol. Galileo
murió preso en su propia casa debido a la
interpretación equivocada de supuesto guía que nunca
que equivocaba.
Otra prueba de la incapacidad del papa para guiar
a la iglesia y preservarla del error se ve en la doctrina de la
Concepción
Inmaculada de María, doctrina
obligado a creer por todo católico. Sin embargo, si
consideramos al guía (el Papa) que presenta la Iglesia
Católica Romana, éste permaneció callado por
varios siglos sobre tan importante doctrina. Si por no aceptar esta
doctrina, el alma de uno va al infierno, se supone que el guía
aclararía para el beneficio de todos, si María fue
concebida sin pecado o no (la Biblia afirma que toda alma nace
inmaculado, Eze. 18:20). El debate empezó de verdad en el
siglo décimocuarto y personajes muy destacadas del catolicismo
se opusieron a la doctrina como Bernardo, Bonaventura y Tomás
Aquino. El orden de los Franciscanos también se opusieron a la
idea de la Concepción Inmaculada de María mientras que
el orden de los Dominicanos estuvieron a favor. El Concilio de Trent
se reunió y se despidió sin resolver la controversia.
Muchos católicos muy buenos vivieron y murieron sin saber la
posición oficial. Fue entonces, cuatro siglos después,
cuando ya el debate estaba finalizando, en 1854, cuando el Papa
habló a favor de la Inmaculada Concepción de
María como la doctrina que la Iglesia siempre había
apoyado. Pero si Cristo dejó un guía que evitar que su
iglesia caería en el error, ¿por qué esperó
tanto? En realidad, esperó casi diecinueve siglos.
Busquemos la Biblia. ¿Habló Cristo de los sucesores de Pedro como cabezas de la iglesia, o de los obispos de
la iglesia en Roma como cabezas de la iglesia? No, encontramos nada.
La famosa expresión de Cristo a Pedro, "Tu eres Pedro y sobre
esta roca edificaré mi iglesia" (Mat. 16:18) nada habla de
Roma ni de sucesores. En ninguna de sus dos epístolas, Pedro
afirmó, ni insinuó, ni habló como si fuera
obispo universal. Ningún otro escritor bíblico reconoce
tal puesto ni para Pedro ni para ningún otro.
Si Cristo no inició el puesto del
papa,
¿dónde y en qué año empezó. La
verdad es que, después del primer siglo, era el costumbre de
todos los obispos de aceptar el término "papa" a pesar de que
Cristo había prohibido esta práctica (Mateo 23:9).
Hasta el día de hoy, todavía los historiadores se
refiere a ellos como "padres". La historia claramente indica que
Juan, el Ayunador, obispo de Constantinopla, fue la primera persona y
aceptar el título de "obispo
universal" como en 590 porque el entonces
obispo de Roma, Gregorio I, denunció el título como
"profano, orgulloso y malvado". El costumbre de Gregorio I, como los
anteriores obispos de Roma, era usar el título
"siervo de los siervos de
Dios" para referirse a su persona. Para
sorpresa de Gregorio I, el obispo de Roma que le seguía,
Bonifacio III, reclamó el título de "obispo universal"
en 606 D.C.,citando el "Tu eres Pedro" para justificarse. Así
fue la primera vez en la historia de la iglesia que un hombre se
anunció como cabeza de la iglesia de Cristo. Ya la iglesia
había existido seis siglos sin saber nada de supremacia de los
obispos de Roma.
La simple lectura bíblica y estos hechos
históricos revelan una verdad muy simple: Cristo no
dejó a su iglesia con un guía infalible (infalible =
libre de errores), sino con un libro
infalible. En vez de mirar hacia Roma,
tenemos que simplemente leer las Sagradas Escrituras que contienen
las instrucciones sencillas de Jesús y de sus representantes
autorizados, los Apóstoles. La iglesia que Cristo edifica
descansa en la revelación de la voluntad de Dios por medio de
los escritores del Nuevo Testamento. Si no fuera por ellos, nada
pudiéramos saber de la vida, la enseñanza y la
práctica de Jesús. Muertos aun hablan. Pedro dijo:
"Sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro
Señor Jesucristo me ha declarado, también yo
procuraré con diligencia que después de mi partida
vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas"
(1 Ped. 1:14-15). ¿Cuál era la diligencia de Pedro?
¿Escoger a un sucesor? O ¿Escribir dos epístolas y
ayudar a Marcos escribir su Evangelio?
Otras iglesias también tienen a sus
guías, como los Mormones con sus
"Doce Apóstoles", o los Adventistas con su profeta Elena de
White, o los Testigos con su Watchtower Bible and Tract Society, los
cuales se les obliga a creer toda enseñanza publicada de su
sociedad. Otras iglesia sencillamente tienen a su pastor como si
fuera un papa y lo obedecen en todo. Otros confían en sus
concilios y asambleas nacionales para que les sirva de guía.
Al tener que escoger entre la enseñanza clara de la Biblia o
la decisión de su cabeza humana, estas iglesias mejor se
alinean con la enseñanza oficial de su secta. La historia nos
demuestra que la enseñanza sectaria, producto de estas
autoridades equivocadas, sólo produce más divisiones y
nos aleja más del cristianismo no sectario que Cristo
estableció. La única alternativa es retornar a Cristo
como cabeza de la iglesia, escuchar sólo a el e ignorar a toda
otro que reclama ser guía de los fieles.
Con la organización sencilla
bíblica, cada congregación está en libertad de
seguir las instrucciones de Jesucristo como mejor las entiende. Cada
congregación está libre para seguir a Cristo sin la
intervención de ninguna otra organización. La iglesia
bíblica no está esclavizada a opiniones ni mandamientos
de hombres, sino goza de la bendición de seguir a Cristo
directamente, por medio de Su Palabra.
Cada iglesia bíblica es "autónoma" e
independiente. Cada iglesia gobierna a si misma, disciplina a sus
miembros sin la intervención de los criterios de otros. Cada
iglesia selecciona a su ministro y líderes y, si lo cree
correcto, los despide sin dar cuenta a ninguna junta aquí en
la tierra. Coopera con otras iglesias pero no está obligada a
acatar órdenes de nadie que no sea Cristo. Esta libertad le
hace más dinámica y duradera, pero requiere su madurez
y su estudio continuo de la Palabra de Dios. Por ser autónoma
la iglesia, Pablo constituyó ancianos en cada iglesia y los
encomendó al Señor - no a un credo ni a un concilio
(Hech. 14:23). Cada iglesia bíblica tiene la responsabilidad
de cumplir los órdenes de su cabeza, Cristo.
HAY QUE
ESTUDIAR
No se puede hablar de la iglesia sin impresionar
en la consciencia de los estudiantes la posición primordial y
esencial de la Biblia. Sin estudio bíblico, no puede haber
iglesias bíblicas. Entre más la estudiamos, más
se manifieste el cuerpo del cual Cristo es cabeza.
SI O NO
Favor de indicar cuáles afirmaciones son
correctas y cuáles son incorrectas.
Sí, No 1.
Cristo se hizo Cabeza de la iglesia después de Su
resurrección.
Sí, No 2.
La iglesia de Cristo lleva una organización complicada.
Sí, No 3.
Cristo prometió que su iglesia iba a perdurar.
Sí, No 4.
El Papa es la cabeza de la iglesia en la tierra.
Sí, No 5.
La gran energía de la iglesia consiste en su relación
directa con Cristo .
Sí, No 6.
Cristo es cabeza sobre algunas cosas de la iglesia.
Sí, No 7.
Cristo fue resucitado de entre los muertos para reinar.
Sí, No 8.
Cristo se revela en la doctrina oficial de cada secta.
Sí, No 9.
La iglesia del Nuevo Testamento es eterna e indestructi ble.
Sí, No 10.
Cristo sigue siendo para siempre el Soberano de Su iglesia.
Sí, No 11.
Tomás Aquino estuvo de acuerdo con la doctrina de la
Concepción Inmaculada.
Sí, No 12.
Los presidentes, sínodos, concilios y asambleas naciona les
también son cabezas de la iglesia bíblica.
Sí, No 13.
Un Cristo vivo no necesita sucesores.
Sí, No 14.
El cuerpo de Cristo puede tener varias cabezas.
Sí, No 15.
Cristo instituyó al Papa para que su iglesia nunca se
equivocara.
PIENSE Y
ESCOJA
Escoja la respuesta más
correcta.
16. La iglesia del Nuevo Testamento tiene una
organización
simple
jerárquica
complicada
política
17. ¿Cuántos años tiene la
iglesia de Cristo?
Más o menos 2000
Más
o menos 1000
Más o menos 4000
Más
o menos 60
18. La Cabeza de la iglesia del Nuevo Testamento
es
el Papa
los
Cardenales
los
pastores
Cristo
19. La Biblia menciona que el representante actual
de Jesús es
Pedro
el
Papa
los
evangelistas
ninguna de
estas respuestas
20. El jefe oficial de la iglesia en el día
de hoy es
el pastor de la iglesia
el
Concilio de la iglesia
el
Obispo
el propio
Cristo
21. ¿Quién compró la iglesia,
pagando por ella un alto precio?
Pedro
Pablo
Jesús
el primer
Papa
22. Los credos y doctrinas de los concilios
son
mandamientos de Dios
mandamientos de hombres
23. La licencia de predicar dado por un concilio
autoriza a uno a predicar el evangelio
según la Biblia
según dicho concilio
24. En el día postrero, seremos juzgados
según
el manual bautista
las
palabras de Jesús
el
Papa
nuestra
consciencia
25. El Papa que excolmugó a Galileo se
llama
Juan el Ayunador
Juan Pablo
I
Urbano
VIII
Gregorio
I
26. El Papa de la Iglesia Católica Romana
reclama ser
anciano de lal iglesia en Roma
obispo
sólo de la iglesia de Roma
obispo
universal
obispo de
los Cardenales
27. Retornar a Cristo como cabeza de la iglesia
es
imposible
innecesario
la
única alternativa
sólo posibles por medio del Papa
28. Bonifacio III se proclamó obispo
universal en el año
30 B.C.
311 D.
C.
505
D.C.
606
D.C.
29. Cristo dejó su iglesia con
un libro infalible
un
concilio infalible
un Papa
infalible
sacerdotes
infalibles
30. Pedro nos ayudó recordar de la palabras
de Jesús por
establecer sucesores en Roma
escribir escritura
nombrar Cardenales
hablarnos en sueños