Lección 26

LA MALA GENERACION DEMANDA SEÑAL

Nos atrevemos decir que muchos de los que predican sobre los dones sobrenaturales del Espíritu Santo dedican muy poco tiempo a razonar en cuanto a la doctrina. Al parecer, desprecian el poder de razonar tomándolo como algo de origen humano o satánico e implicando que los que lo emplean no confían en Dios. Teniendo este concepto tan desvariado, no siguen las reglas de la lógica en su exégesis de las doctrinas bíblicas sobre el Espíritu Santo. De consiguiente, caen en numerosos errores tales como el de atribuir al Espíritu acciones, profecías y mensajes que son patentemente antibíblicas. Muchos que hablan de manifestaciones del Espíritu aparentemente creen que el Espíritu, puesto que no es un ser humano, tiene que darse a conocer por palabras ininteligibles y acciones contrarias a la naturaleza y a la conducta normal, o sea, que las manifestaciones de él tienen que contradecir las leyes de la lógica. ¡Están muy equivocados! El Espíritu Santo es un ser inteligente. No es el autor de confusión, ni de acciones y palabras necias y vanas. Sabe comunicarse con los seres humanos que también comparten esa misma inteligencia divina debido a que, en cuanto al alma, son engendrados por Dios (Heb. 12:9). Lo que hace y dice el Espíritu no será nunca indecente, fuera de lugar o irracional. Ya es tiempo que razonemos sobre el poder y la obra del Espíritu Santo en vez de hablar con tanto emocionalismo y a base de muchos prejuicios.

Si la Biblia me enseña con evidencia clara e irrefutable que los dones fueron dados para revelar y confirmar la verdad, debo creerlo. Y si la misma palabra divina me enseña que la fe, la verdad, fue una vez dada debo comprenderlo entendiendo que el Espíritu no repetirá esa revelación. Y si la Biblia me enseña que los dones llegarían a su fin después de llevarse a cabo la tarea de revelar toda la verdad, debo aceptarlo razonando que si así es la voluntad de Dios, entonces me toca a mi respetarla. Para entender la Biblia, lo que hace mucha falta es mas estudio y menos emocionalismo ciego.

En nuestra disertación sobre la cesación de los dones presentamos el punto número cuatro que lo es el siguiente: Los dones fueron dados para confirmar la divinidad de la verdad. Cuando esa verdad fue suficientemente confirmada, los dones fueron quitados, habiendo Dios cumplido su propósito en darlos. Consideremos de nuevo Marcos 16:17-20. En el 17 Cristo dice: "Y estas señales seguirán a los que creen ..." Luego de estas palabras sobre señales el Señor ascendió. El 20 dice, "Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales. "Confirmando la palabra, dice el texto. Heb. 2:4 dice lo mismo.

Tal vez podríamos exponer mejor este punto sobre la confirmación de la verdad por medio de comparar lo que pasó en el caso del Antiguo Testamento con lo que ha pasado referente al Nuevo. En aquel entonces cuando fue dado el Antiguo Pacto fueron hechos milagros para confirmar el origen divino de ese pacto. Heb. 12:18 dice que el monte que «ardía en fuego," "la oscuridad," "las tinieblas," "la tempestad." Las tablas eran también una señal divina. Con estas señales la divinidad del Antiguo Pacto fue probada. Desde ahí en adelante Israel aceptó el Antiguo Testamento como ley divina. El arca en la cual fueron colocados el maná, la vara, las tablas fue llamada el arca del testimonio porque lo que en ella había daba testimonio a la divinidad del Antiguo Testamento. Dios no seguía sacudiendo montes, escribiendo en tablas, etc. para cada generación de los Israelitas. Los milagros no fueron repetidos. ¡Asimismo el Nuevo Pacto ha sido confirmado! Dios no volverá a confirmarlo de nuevo. No resucitará a Cristo vez tras vez para que haya testigos oculares en cada generación. No hará que aparezcan lenguas como de fuego. No matará a los que mienten al Espíritu.

Se introduce ahora el quinto argumento para la cesación de los dones en el primer siglo. 2 Cor, 5:7 dice que "por fe andamos, no por vista." Si estuviéramos viendo milagros todos los días, andaríamos por vista, no por fe. Comparemos con este texto las palabras de Cristo en Mateo 16:4: "La generación mala y adúltera demanda señal." Es verdad que el Señor habló de aquella generación del tiempo de su ministerio terrenal, pero el principio expuesto por el se puede aplicar a cualquier generación. Una generación que no tiene fe, una generación privada de espiritualidad verdadera, demanda señales. El hombre espiritual, el hombre sabio, reconoce la existencia del Dios de los cielos. Cuando su Creador le habla reconoce la verdad y quiere obedecerla. No demanda señales todo el tiempo. Vive por fe. Anda conforme a la verdad porque conoce y ama a Dios. El que es débil demanda señales. Si no se le dan señales pierde la poca y débil fe que tiene volviendo de nuevo al mundo.

Quizá el texto en Rom. 1:19,20 arroje luz sobre el punto. "Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa." ¿Cómo Dios se ha manifestado al mundo? ¿Cómo podemos averiguar su existencia? ¿Cómo podemos saber de su poder y deidad? Rom. 1:19, 20 no dice que sea por señales y prodigios sino por la creación misma. Ninguno, dice Pablo, tiene excusa, porque todos pueden comprender el poder y la deidad de Dios. Y, ¿cómo son entendidas? No necesariamente por señales, sino por medio "de las cosas hechas". Es decir, lo milagroso, lo sobrenatural, se puede palpar todo el tiempo mediante la creación. El mundo en que vivimos es todo un milagro. El cuerpo en que moramos demuestra el poder de Dios. Los animales del campo, la lluvia, la mar, los ríos y las montañas - todo es obra de Dios claramente visible a todos. Así que si rechazamos a Dios no tenemos excusa. El Espíritu Santo no dice que los que no ven señales y prodigios tengan excusa. Al contrario, declara que nadie tiene excusa porque Dios se conoce mediante lo visible, lo que él ha creado. Sin embargo, algunos dicen: "Si no vemos señales, no creeremos. Y, si el Espíritu Santo no se manifiesta continuamente mediante dones sobrenaturales no confiaremos en el poder, la presencia y la ayuda de Dios." La mala generación demanda señal. No anda por fe. No seamos niños sino creamos. Busquemos la verdad en vez de afanarnos tanto en cuanto a señales.

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