Cuentan
de un católico que se casó con
una mujer protestante y que éste
trataba de convertirla a la fe de Roma, pero
sin éxito. Le dolía que su
esposa fuera hereje y habló con un
cura para que hiciera algo para convencerla.
El cura aceptó e hicieron planes de ir
a su casa y demostrarle a ella el milagro de
la transustanciación. Instruyó
a la mujer que preparara el pan y el vino que
para la mañana serían
convertidos en el cuerpo y la sangre de
Jesús. Llegó el momento y el
cura presentó los elementos a Dios y
pronunció las palabras del rito. La
mujer le preguntó si ahora se
habían convertido en el cuerpo y la
sangre de Jesús. Cuando el cura
afirmaba que el milagro había
sucedido, la mujer le advirtió que
comiera con cuidado, porque había
añadido veneno al pan. El cura
sacó un grito, maldijo la casa y
salió corriendo por la puerta. El
marido sorprendido miraba a su mujer con una
sonrisa y dijo, "Como el cura no cree en su
milagro, yo tampoco".
Cristo dijo, "Tomad,
comed, esto es mi cuerpo". ¿Será
esta expresión figurada o literal?
¿Comieron los discípulos pan
aquella noche o la carne de Cristo? Esto es
una de las principales diferencias entre
protestantes y católicos. Para los
protestantes, el pan representa su cuerpo, el
vino representa su sangre y el participar es
una manera de recordar a Jesús. Para
los católicos el pan y el vino se
convierten literalmente en el cuerpo y la
sangre de Cristo, milagro que le llaman la
"transustanciación". Como esto es
contrario a los sentidos y la lógica,
utilizan la física del pagano
Aristóteles, quién vivió
300 años antes de Cristo para explicar
esta idea. En la física
aristotélica la materia tiene
sustancia y los accidentes. De esta manera
los católicos pueden tener el cuerpo
de Cristo (sustancia) con el color, olor y
textura del pan (accidentes). Pero hoy en
día ningún científico
cree en la materia aristotélica, sino
en átomos, neutrones y electrones.
Después que los católicos
transforman el pan, lo adoran como si fuera
Dios. Para los que no comparten esta fe es
idolatría porque el pan sigue siendo
pan y sólo se puede adorar a Dios.
Para justificar su dogma,
los católicos citan una parte de Juan
6 donde dice, "48 Yo soy el pan de vida. 49
Vuestros padres comieron el maná en el
desierto, y murieron. 50 Este es el pan que
desciende del cielo, para que el que de
él come, no muera. 51 Yo soy el pan
vivo que descendió del cielo; si
alguno comiere de este pan, vivirá
para siempre; y el pan que yo daré es
mi carne, la cual yo daré por la vida
del mundo. 52 Entonces los judíos
contendían entre sí, diciendo:
¿Cómo puede éste darnos a
comer su carne? 53 Jesús les dijo: De
cierto, de cierto os digo: Si no
coméis la carne del Hijo del Hombre, y
bebéis su sangre, no tenéis
vida en vosotros. 54 El que come mi carne y
bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le
resucitaré en el día postrero.
55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi
sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi
carne y bebe mi sangre, en mí
permanece, y yo en él. 57 Como me
envió el Padre viviente, y yo vivo por
el Padre, asimismo el que me come, él
también vivirá por mí.
58 Este es el pan que descendió del
cielo; no como vuestros padres comieron el
maná, y murieron; el que come de este
pan, vivirá eternamente. 59 Estas
cosas dijo en la sinagoga, enseñando
en Capernaum. 60 Al oírlas, muchos de
sus discípulos dijeron: Dura es esta
palabra; ¿quién la puede
oír? 61 Sabiendo Jesús en
sí mismo que sus discípulos
murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os
ofende? ... 66 Desde entonces muchos de sus
discípulos volvieron atrás, y
ya no andaban con él".
Luego los católicos
argumentan que como la gente entendieron la
expresión de Cristo de manera literal
y como Cristo no corrigió esta
interpretación, entonces era verdad
que Cristo enseñó que hay que
comer su carne y beber su sangre literal. Los
católicos llaman a esto una prueba
irrefutable de que Cristo habló
literalmente de comer su carne y beber su
sangre en la misa. Karl Keating, un
apologista popular católico y el
presidente de la Catholic Answers, dice: "No
hubo ningún intento de suavizar lo que
se dijo, ningún intento de corregir
los malos entendidos, porque no había
ninguno. Sus oyentes lo entendían
bastante bien. Ya nadie pensaba que estaba
hablando metafóricamente. Si lo
hubieran hecho, ¿por qué no hay
corrección? En otras ocasiones, cada
vez que hubo una confusión, Cristo
explicó lo que quería decir.
Aquí, donde cualquier malentendido
sería catastrófico, no hizo
ningún esfuerzo para corregirlo. En
vez de esto, repitió lo que dijo
"(Catholicism and Fundamentalism &emdash; The
Eucharist).
Parece un argumento
correcto por encima, pero fracasa por no
concordar con el contexto. Jesús no
dirigía estas expresiones a sus
discípulos sino a una multitud (6:2)
de seguidores incrédulos que buscaban
montar un movimiento político mundano.
"Pero entendiendo Jesús que iban a
venir para apoderarse de él y hacerle
rey, volvió a retirarse al monte
él solo" (6:15). Jesús
había sanado a los enfermos y
alimentado a una multitud de 5000 personas,
cosas que señalaban su origen divino,
pero a estos seguidores carnales, no les
interesaba su origen sino cómo sacar
provecho político a sus habilidades
milagrosas. "De cierto, de cierto os digo que
me buscáis, no porque habéis
visto las señales, sino porque
comisteis el pan y os saciasteis" (6:26). El
contexto trata de unos seguidores imposibles
que no creyeron en Jesús. No
había la manera en que una persona
espiritual pudiera satisfacerles. Ya Cristo
se había escapado de ellos el
día anterior pero lo encontraron de
nuevo. Por el contexto es fácil ver
que Jesús no estaba enseñando
la Eucaristía a estos
incrédulos, sino usó unas
expresiones alegóricas - comer mi
carne - para ofenderlos, separarlos de sus
discípulos creyentes (6:68) y salir de
ellos. Cristo no quiere que nadie se pierda,
pero esta multitud carnal interrumpía
su obra de preparar a los doce y pudiera
atraer la atención de las autoridades
romanas y judías. Además,
Cristo sabía que en el futuro
habría otros seguidores
difíciles, los cuales también
iban a mal interpretar sus palabras y pensar
salvarse por comer pan. A estos se les hizo
el favor por inspirar a Juan a escribir este
capítulo con gran detalle, con un
contexto claro, para que pudieran entender si
querían. Aquellos judíos, por
lo menos, creyeron en la ley mosaica que les
prohibía comer sangre. Por lo menos la
lógica les funcionaba, que no
podían comer carne humana ni beber
sangre.
Además de ignorar
el contexto, el argumento católico
tampoco concuerda con la costumbre de
Jesús de no corregir a las personas
deshonestas y mal encaminadas. Cristo hablaba
por parábolas y no las explicaba a
nadie que no fuera sus discípulos
(Lucas 8:10). Al resto los dejó en su
ignorancia, ya que él conocía
que no todos tenían la capacidad de
aprender verdades espirituales. Cuando los
judíos pidieron una señal,
Jesús les respondió: "Destruid
este templo y en tres días lo
levantaré." Dijeron luego los
judíos: "En cuarenta y seis
años fue edificado este templo,
¿y tú lo levantarás en
tres días?" Mas él hablaba del
templo de su cuerpo" (Juan 2:18-21). Estos no
entendieron su expresión
alegórica y Jesús no
corrigió su mal entendido. Nicodemo
mal interpretó a Jesús en
cuanto al nuevo nacimiento,
"¿Cómo puede un hombre nacer
siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por
segunda vez en el vientre de su madre, y
nacer? " (Juan 3:4). Nicodemo rehusó
aceptar lo que Jesús le
enseñó y Jesús lo
dejó con su malentendido. A veces los
mismos discípulos no entendían.
"Entre tanto, los discípulos le
rogaban, diciendo: Rabí, come. El les
dijo: Yo tengo una comida que comer, que
vosotros no sabéis. Entonces los
discípulos decían unos a otros:
¿Le habrá traído alguien
de comer? '"(Juan 4:31-33). Jesús se
sentía frustrado cuando sus
discípulos no podían
interpretar correctamente sus palabras
simbólicas ya que muchas veces hablaba
de esta manera. Juan 6 no es diferente. A
veces corregía el malentendido, pero a
veces no. ¿Por qué Jesús
no siempre corregía a los mal
entendidos? "Dijo Jesús: Para juicio
he venido yo a este mundo; para que los que
no ven, vean, y los que ven, sean cegados."
(Juan 9:39). Jesús ciega a los faltos
de comprensión espiritual y endurece a
sus corazones. "Por esto no podían
creer, porque también dijo
Isaías: Cegó los ojos de ellos,
y endureció su corazón; para
que no vean con los ojos, y entiendan con el
corazón, y se conviertan, y yo los
sane." (Juan 12:40).
Algunos piensan que el
adverbio "verdadero" quiere decir literal y,
por lo tanto, verdadera carne y verdadera
sangre significa carne y sangre literal, pero
no es verdad. Las parábolas y otras
expresiones simbólicas de Jesús
son verdaderas porque contienen la verdad.
Jesús no empleaba figuras ni
parábolas falsas. Además,
¿por qué insistir en hacer
literal sólo esta expresión de
Cristo e ignorar a las otras? ¿Por
qué no arreglar todas sus expresiones
para que las demás sean literales? Si
Jesús es comida verdadera
(física), debe también ser una
luz física porque dijo, "Yo soy la luz
del mundo" (8:12). ¿Es Jesús la
luz verdadera o no? Si Jesús es comida
verdadera (física), debe
también ser un camino físico ya
que dijo, "Yo soy el camino, la verdad y la
vida" (14:6). ¿Es Jesús un camino
verdadero o no? Si Jesús es comida
verdadera (física), debe
también ser una puerta verdadera
(física) porque dijo "Yo soy la puerta
de las ovejas"? (10:7). ¿Es Jesús
una puerta verdadera o no? Si Jesús es
comida verdadera (física), debe
también tener una agua verdadera
(físico) para beber porque dijo, "mas
el que bebiere del agua que yo daré"
(4:14). ¿Da Jesús el agua
verdadero o no? Cuando Jesús dijo, "Si
alguno tiene sed, venga a mí y beba"
(7:37) ¿era agua verdadero o una
mentira? Todas estas expresiones son verdades
figuradas. ¿Por qué el pan del
cielo, llevado al extremo de carne y sangre
para despistar aquellos judíos
incrédulos, tiene que ser diferente?
¿Tiene Jesús que ser pan
físico porque dijo "Mas mi Padre os da
el verdadero pan del cielo" (6:32). Si el
verdadero pan es la hostia de la misa,
¿quién nos explica dónde
está el agua de la vida, la luz del
mundo, el camino y la puerta de las ovejas
para físicamente hacer uso de estas
cosas? Si uno es literal, también los
demás lo son. Es curioso que San
Agustín (354-430 d.C.) citó a
Juan 6:53 - "Si no coméis la carne del
Hijo del Hombre, y bebéis su sangre,
no tenéis vida en vosotros". Luego
comentó, "Este versículo parece
obligar un crimen o un vicio. Por lo tanto,
es figurativo" (F.F. Bruce, The Hard Sayings
of Jesus, pág. 21). Su regla para
distinguir entre lo figurado y lo literal
todavía vale porque Dios no nos manda
a hacer cosas ilegales o escandalosas.
Somos salvos por fe, no
por comer la carne física de
Jesús. La obra que Dios espera de
nosotros es la de creer en Jesús (Juan
6:29). "Jesús les dijo: Yo soy el pan
de vida; el que a mí viene, nunca
tendrá hambre; y el que en mí
cree, no tendrá sed jamás. Mas
os he dicho, que aunque me habéis
visto, no creéis" (35-36). El pan de
la misa no quita el hambre. La copa no quita
la sed. Comer su carne y beber su sangre no
es otra cosa sino una forma alegórica,
simbólica y figurada, de decir, "Cree
en mí". Aquellos judíos
equivocados dijeron a Jesús,
"Señor, danos siempre este pan"
(6:34), pero no creyeron en Jesús, el
verdadero pan. Hoy muchos buscan salvarse por
comer pan pero Cristo solamente ofrece la
salvación por fe. "Y esta es la
voluntad del que me ha enviado: Que todo
aquel que ve al Hijo, y cree en él,
tenga vida eterna; y yo le resucitaré
en el día postrero" (6:40). Escribe
Elmer N. Dunlap Rouse